A propósito de las modificaciones en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en Andalucía

Recientemente el nuevo consejo de gobierno de la Junta de Andalucía ha acordado iniciar las modificaciones normativas y legislativas necesarias para bonificar al 99% el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, en adelante ISD, para cónyuges y parientes directos.

Tanto en la modalidad de Sucesiones como en Donaciones, concretamente se benefician de la bonificación en el Grupo I los descendientes y adoptados menores de 21 años; mientras que en el Grupo II, los descendientes y adoptados de 21 años o más, los cónyuges, los ascendientes y los adoptados.

Prácticamente se puede considerar que el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en Andalucía ha desaparecido debido a la bonificación del 99%

Prácticamente se puede considerar que el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en Andalucía ha desaparecido debido a la bonificación del 99%

Adicionalmente, se prevé mantener las reducciones ya establecidas por la normativa estatal y mejorada por la regulación autonómica. Recordemos las reducciones del 99% por adquisición de participaciones en entidades, empresa individual o negocio profesional.

La implementación de la bonificación del 99% en el ISD supone la práctica eliminación del tributo en la Comunidad Autónoma Andaluza y pone a Andalucía entre las comunidades autónomas más atrayentes desde el punto de vista fiscal y sobre todo empresarial.

No debemos olvidar otros tributos en los que las comunidades autónomas tienen capacidad normativa, tales como el Impuesto sobre el Patrimonio, en adelante IP, o bien el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, en adelante ITP-AJD, últimamente tan en boca de todos con los vaivenes doctrinales del Tribunal Supremo.

Por ello, consideramos que estamos ante una oportunidad magnífica para hacer más atractiva a la inversión en Andalucía. Mediante una bajada generalizada de los impuestos cedidos se puede conseguir atraer la inversión privada, favoreciendo la implantación de nuevas iniciativas y negocios que supongan la creación de riqueza y empleo tan necesario para nuestra tierra.

A modo de sugerencia planteamos una bonificación al 100% para el IP tanto para los sujetos pasivos por obligación real como por obligación personal, o bien una bajada en los tipos del ITP así como del AJD o incluso eliminándolo en su totalidad. En definitiva, tratar de conseguir que la tributación no sea un obstáculo a la iniciativa empresarial y a la generación de riqueza.

Esperemos que nuestros políticos “recojan el guante”, sean valientes e implementen medidas para facilitar el empleo, dinamizar la economía y eviten situaciones de doble imposición que rozan lo confiscatorio como el tan cacareado ISD en las herencias.

Luis Gajate Bonilla
lgajate@etl.es
Emede ETL Global

Parentesco por afinidad en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones

Analizamos la controversia sobre este asunto surgida a raíz de la liquidación tributaria efectuada por la Administración Tributaria de la Comunidad de Madrid, tras el fallecimiento de una persona, en estado de viudo, quedando como herederos los hijos de su cónyuge premuerta.

Los herederos, hijos del cónyuge premuerto, presentan la autoliquidación del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, aplicando la reducción por parentesco.

¿Se extingue la afinidad por parentesco en el Impuesto de Sucesiones con la premuerte del pariente consanguíneo?

¿Se extingue la afinidad por parentesco en el Impuesto de Sucesiones con la premuerte del pariente consanguíneo?

Posteriormente, la Administración Tributaria competente efectúa una liquidación tributaria, por considerar que no existía vinculación con el causante, pese a considerar los herederos que procedía la aplicación de la reducción por parentesco al estar vinculados con éste en el grado de parentesco de descendiente de primer grado por afinidad, a efectos de lo previsto en la LISD art. 20.2.a).

La polémica se basa en trata de aclarar si el parentesco por afinidad se extingue por la premoriencia del pariente consanguíneo.

El Tribunal Supremo en unificación de doctrina, considera que el parentesco por afinidad se encuentra en el mismo grado en el que se encuentra el consanguíneo.

Por tanto, dado que un pariente por afinidad del causante no deja de serlo por el hecho de que el esposo o esposa del causante fallezca con anterioridad, esto implica que, a efectos de la aplicación de la reducción prevista en la LISD art. 20.2.a), los descendientes y ascendientes consanguíneos de la persona premuerta han de ser incluidos en el Grupo III de parentesco.

Isabel Díaz Rosado - Emede & Asociados Asesores Tributarios

Isabel Díaz Rosado
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP