Entidades sin ánimo de lucro, ¿cómo tributan por el Impuesto sobre Sociedades?

Como cualquier otra entidad con personalidad jurídica, a las Entidades sin ánimo de lucro les es de aplicación la Ley del Impuesto sobre Sociedades (LIS).

Aunque si bien están acogidas a dicha normativa, gozan de una exención parcial, que variará según tributen en régimen general o en el régimen especial regulado en la Ley 49/2002 de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo (LESFL).

Así, podemos distinguir entre dos regímenes de tributación con respecto al Impuesto sobre Sociedades para este tipo de entidades:

A) Las entidades sin ánimo de lucro a las que NO resulta de aplicación la Ley 49/2002

Tienen la consideración de entidades parcialmente exentas en virtud del Art. 9.3 de la LIS. Las rentas que se declaran exentas son las previstas en el Art. 110 de la LIS. Y son las siguientes:

  • Las que procedan de la realización de actividades que constituyan su objeto o finalidad específica, siempre que no tengan la consideración de actividades económicas.
  • Las derivadas de adquisiciones y de transmisiones a título lucrativo, siempre que unas y otras se obtengan o realicen en cumplimiento de su objeto o finalidad específica.
  • Las que se pongan de manifiesto en la transmisión onerosa de bienes afectos a la realización del objeto o finalidad específica cuando el total producto obtenido se destine a nuevas inversiones en elementos del inmovilizado relacionadas con dicho objeto o finalidad específica.

Estas entidades parcialmente exentas según el Art. 9.3 no tendrán la obligación de declarar siempre que cumplan los siguientes requisitos:

  • Que sus ingresos totales no superen 75.000 euros anuales.
  • Que los ingresos correspondientes a rentas no exentas no superen 2.000 euros anuales.
  • Que todas las rentas no exentas que obtengan estén sometidas a retención.

Si la entidad no cumple alguno de los tres requisitos anteriores estará obligada a declarar, tributando las rentas no exentas al tipo de gravamen del 25% por el Impuesto sobre Sociedades.

B) Las entidades sin ánimo de lucro acogidas a la Ley 49/2002

Fundaciones, Asociaciones declaradas de utilidad pública, Organizaciones no gubernamentales de desarrollo, delegaciones de fundaciones extranjeras, federaciones deportivas, etc., que cumplen con los requisitos, recogidos en el Art. 3 de la LESFL, y optan por la aplicación de este régimen fiscal especial: disfrutan de la exención de una serie de rentas, estando gravadas únicamente las que derivan de actividades económicas no exentas.

Las rentas que disfrutan de exención son principalmente las siguientes:

  • Donativos y donaciones recibidos para colaborar con los fines de la entidad.
  • Aportaciones en concepto de dotación patrimonial.
  • Ayudas económicas recibidas en virtud de los convenios de colaboración empresarial y contratos de patrocinio publicitario.
  • Las cuotas satisfechas por los asociados, siempre que no conlleven una contraprestación por una actividad económica no exenta.
  • Subvenciones, exceptuando las destinadas a financiar actividades económicas no exentas.

El tipo de gravamen y cuota aplicable a la base imponible es el 10%, teniendo la obligación de declarar la totalidad de las rentas, tanto las exentas como las no exentas a tributación.

Guía jurídica, fiscal y contable para entidades sin ánimo de lucro o parcialmente exentas

Guía jurídica, fiscal y contable para entidades sin ánimo de lucro o parcialmente exentas

Para finalizar queremos recordaros que si trabajas o perteneces a una ONG, fundación o entidad sin ánimo de lucro puedes solicitar gratis nuestra Guía jurídica, fiscal y contable para entidades sin ánimo de lucro o parcialmente exentas rellenando el formulario que encuentras en este enlace.

Rafael Fuentes Díaz - Emede ETL Global

Rafael Fuentes Díaz
rfuentes@etl.es
Emede ETL Global

Tratamiento contable y fiscal de las provisiones

Las provisiones son obligaciones que surgen como consecuencia de sucesos pasados, cuya finalización puede dar lugar a una disminución de recursos y cuyo importe se pueda cuantificar con facilidad.

El principio de prudencia nos indica que debemos recoger en el balance todos los riesgos con origen en el ejercicio o en otro anterior, y pueden venir determinadas por una obligación implícita o tácita.

Contablemente las provisiones se recogen en los subgrupos 14 y 49 del Plan General de Contabilidad. Las obligaciones pueden surgir por varios motivos contractuales, disposición legal o por obligaciones implícitas o tácitas.

Las provisiones se pueden contabilizar fácilmente y son obligaciones adquiridas en el pasado.

Las provisiones se pueden contabilizar fácilmente y son obligaciones adquiridas en el pasado.

Nos vamos a centrar en aquellas provisiones que según el artículo 13 del Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre sociedades no son deducibles y que serían los siguiente gastos:

  • Los derivados de obligaciones implícitas y tácitas, ya que en estas obligaciones hay un cierto carácter subjetivo en la generación del riesgo cubierto, puesto que no existe fiabilidad de que se llegue a producir la exigencia del derecho por parte de un tercero.
  • Los relativos a retribuciones a largo plazo al personal, con excepción de las contribuciones de los promotores de planes de pensiones regulados, así como las realizadas a planes de previsión social empresarial. Este apartado engloba los gastos de retribuciones a largo plazo de personal (pensiones, prestaciones por jubilación, u otros gastos de personal que difiera del momento en el que se preste el servicio). En el caso de que se trate por una indemnización por despido o cese de contrato, se tendría que estudiar si el cese se ha producido efectivamente o es una previsión que se produzca, en el caso de que no se haya producido ningún efecto jurídico, no sería deducible.
  • Los concernientes a los costes de cumplimiento de contratos que excedan a los beneficios económicos que se esperan recibir de los mismos.
  • Los derivados de reestructuraciones, excepto si se refieren a obligaciones legales o contractuales y no meramente tácitas.
  • Los relativos al riesgo de devoluciones de ventas.
  • Los de personal que se correspondan con pagos basados en instrumentos de patrimonio, utilizados como fórmula de retribución a los empleados, tanto si se satisface en efectivo o mediante la entrega de dichos instrumentos.

Espero que os sirva de ayuda a la hora de poder localizar las provisiones que se puedan contabilizar pero que no sean deducibles a efectos del Impuesto sobre sociedades.

Fátima Doblas Lara - Emede & Asociados Asesores Tributarios

Fátima Doblas Lara
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Cambios en los coeficientes de amortización

La reforma fiscal en parte propiciada por la Ley 27/2014 de 27 de noviembre del Impuesto sobre Sociedades modifica las tablas de amortización, simplificándose y pasando a tener tan sólo 33 elementos. La nueva tabla de amortizaciones la podéis consultar en este post anterior.

Se nos presentan dos situaciones entre las que podemos optar:

  • No modificar el coeficiente de amortización y período máximo y seguir amortizando los elementos patrimoniales con las mismas condiciones que veníamos haciéndolo antes del 1-1-2015, siempre y cuando el nuevo porcentaje esté dentro del máximo y el mínimo con respecto del porcentaje anterior.
  • Modificar el coeficiente de amortización y período máximo según las nuevas tablas de amortización. Si la entidad opta esta opción, esto supondrá la modificación de la vida útil de los elementos , que representará un cambio de criterio contable, en este caso se pueden presentar dos situaciones:
    • Que el nuevo coeficiente lineal máximo haya aumentado.
    • Que el nuevo coeficiente lineal máximo haya disminuido.

En el caso de aumento del coeficiente lineal máximo las situaciones que pueden plantearse son las siguientes:

  1. Que el contribuyente decida seguir amortizando como venía haciéndolo, es decir que mantenga el mismo coeficiente de amortización, siempre y cuando, como hemos comentado anteriormente, el nuevo porcentaje esté dentro del máximo y el mínimo con respecto del porcentaje anterior.
  2. Que el contribuyente opte por los nuevos coeficientes de amortización: en este caso los elementos se amortizarán en los períodos impositivos iniciados a partir de 1-1-2015 durante los períodos impositivos que resten de su vida útil sobre el valor neto fiscal del elemento existente.

Por ello aconsejamos hacer un chequeo de los nuevos porcentajes de amortización para poder tomar la decisión más adecuada en cada caso.

Raquel Gómez Adarve
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP