Análisis de la Ley de impulso de las facturas electrónicas

Desde el 15 de enero de 2015 las facturas dirigidas a las Administraciones Públicas deben ser electrónicas, aunque hay algunos matices que analizamos en este post.

La Ley de impulso de la factura electrónica y creación del registro contable establece que todas las Administraciones Públicas tienen que recibir de forma obligatoria las facturas de sus proveedores por vía electrónica. Procediendo de esta manera se conseguirá que todas las facturas de los proveedores de las Administraciones Públicas queden automáticamente registradas pudiendo ambas partes realizar el  seguimiento oportuno de las mismas.

La medida permite un mayor control de la morosidad en el sector público y pretende la protección de los proveedores ya que facilita la constancia de la fecha de presentación de las facturas. Además mejora el control de la facturación y agiliza los estados de tramitación, facilitando su seguimiento para su pago posterior y su contabilidad.

Desde el pasado 15 de enero de 2015, para la emisión de facturas que superen los 5.000,00 euros a cualquier organismo público hay que hacerlo en formato electrónico a través de la página web FACe – Punto General de Entrada de Facturas Electrónicas donde podéis encontrar el manual para la descarga del programa y los pasos que hay que seguir para poder emitir las facturas electrónicas. Es requisito imprescindible disponer de un certificado digital; si no se dispone de certificado digital existe la opción de servirse de la intermediación de un prestador de servicios de facturación electrónica (expedición por un tercero).

No obstante, hay que aclarar que las personas físicas pueden seguir realizando su facturación por el método tradicional. Esperamos que esta información os haya resultado de utilidad.

Raquel Gómez Adarve
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

El requisito de consentimiento informado del cliente para recibir facturas electrónicas

¿Por qué no te apuntas al envío de facturas electrónicas? Reduce la carga administrativa, da imagen de modernidad en tu empresa y ahorra papel.

Hace unos días –el pasado 16 de enero-, la Dirección General de Tributos emitió un informe que complementa lo dispuesto en el articulo 9.2 del Real Decreto 1619/2012, de 30 de noviembre, que modificaba el Reglamento de facturación, y en particular a lo referente a la expedición de las facturas de forma electrónica, y que entró en vigor el pasado 1 de enero de 2013.

Se planteaba la duda sobre la forma en la que el destinatario de la factura electrónica debía prestar su consentimiento para entender que se ha cumplido el requisito exigido por el Reglamento de facturación y la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido en el que se establece que el destinatario de las facturas electrónicas debe dar su consentimiento y los medios electrónicos utilizados en su transmisión garanticen la autenticidad de su origen y la integridad de su contenido –articulo 164.Uno.3ª Ley IVA-.

En la propia Directiva 2006/112/CE del Impuesto sobre el Valor Añadido se establece que, a diferencia, de la factura en papel en la que basta únicamente el conocimiento por parte del expedidor de la dirección de la facturación, la recepción de una factura electrónica necesita que el destinatario cuente con los mínimos conocimientos y medios informáticos que posibiliten su recepción, por lo que el consentimiento del destinatario de la factura electrónica es el requisito necesario; sin embargo, ni la Directiva ni el Reglamento de facturación indican cómo realizar dicha aceptación o consentimiento.

Ahora se pretende que dicha aceptación expresa o tácita constituya un consentimiento informado; en este sentido, no será suficiente el que el expedidor conozca o solicite una dirección electrónica del destinatario de la factura, o la mera información de la posibilidad de acceder o recepcionar su factura a través de un portal o buzón electrónico desde el que pueda descargar o consultar su factura. Será necesaria la constancia expresa –por ejemplo, mediante la remisión expresa de la aceptación, o en su caso, de la no aceptación, de la factura electrónica- o tácita –por ejemplo, mediante la constatación de que el destinatario ha accedido a la pagina web o portal electrónico del expedidor en el que se ponen a su disposición las facturas electrónicas y no se ha comunicado su rechazo a la recepción de las facturas electrónicas-.

Redacta una comunicación a modo de consentimiento informado, una simple acción de buena gestión administrativa de la empresa, en la que te dirijas a tus clientes y obtengas la aceptación expresa del envío de la factura electrónica a una dirección electrónica del cliente –acción que se realiza una sola vez y se utilizará para siempre hasta que el cliente no la revoque-. Conseguirás que los costes de manipulación y envío de las facturas disminuyan considerablemente, la imagen de la empresa mejore y ahorremos muchísimo papel.

Juan Manuel Toro Fernández
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

Modificaciones en las obligaciones de facturación (Real Decreto 1619/2012, de 30 de noviembre)

A partir del próximo 1 de enero de 2013 –esta vez parece que el legislador da tiempo suficiente para analizar y comprender la nueva normativa- , entra en vigor el nuevo Reglamento de Facturación.

Este Reglamento viene obligado por la transposición de una directiva comunitaria de 2010 sobre normas de facturación, que pretende reducir las cargas administrativas y facilitar las transacciones económicas, además de contribuir a la seguridad jurídica de los agentes económicos, sobre todo, en los casos de operaciones intracomunitarias.

La norma regula un sistema de facturación basado en dos tipos de facturas:

  1. Las facturas simplificadas, que vienen a sustituir a los denominados tiques, que podrán expedirse cuando su importe no exceda de 400 euros, IVA incluido, o se trate de facturas rectificativas. También se podrá aplicar cuando su importe no exceda de 3.000 euros, IVA incluido, siempre y cuando estemos ante supuestos en los que se haya autorizado la expedición de tiques en sustitución de facturas.
  2. Las facturas completas u ordinarias: el resto.

Otras novedades:

  1. Se establece que no se obligará a la expedición de factura en el caso de determinadas prestaciones de servicios financieros y de seguros, excepto cuando estas operaciones se entiendan realizadas en el territorio de aplicación del Impuesto, o en otro Estado miembro de la UE, y estén sujetas y no exentas.
  2. Nueva definición de factura electrónica: aquella factura que, cumpliendo los requisitos que se establecen en el propio Reglamento, haya sido expedida y recibida en formato electrónico. Debe reflejar la realidad de las operaciones que documenta y corresponderá a los sujetos pasivos garantizar esta veracidad durante toda su vigencia, sin que esta exigencia pueda suponer la imposición de nuevas cargas administrativas a los empresarios o profesionales. Esta igualdad de trato entre la factura en papel y la electrónica amplia, por tanto, la facultad para que el sujeto pasivo pueda expedir facturas por vía electrónica sin necesidad de que la misma quede sujeta al empleo de una tecnología determinada, a pesar de la exigencia de las garantías de autenticidad del origen y de la integridad de su contenido.
  3. Las facturas deberán expedirse en el momento de realizarse la operación. No obstante, si el destinatario es un empresario o un profesional, las facturas se expedirán antes del día 16 del mes siguiente a aquel en que se haya producido el devengo del Impuesto correspondiente a la citada operación; este plazo afecta también a las facturas recapitulativas.

Recordad que conviene analizar detenidamente estas modificaciones en las obligaciones de facturación para aplicarlas a partir de año nuevo. Aprovecho para desearos lo mejor para 2013.

Juan Manuel Toro Fernández
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP