Solicitudes de fraccionamiento y recargos ejecutivos

Por desgracia, es habitual en estos tiempos que corren que, por dificultades puntuales de liquidez, y ante la imposibilidad de satisfacer una deuda tributaria cuantiosa en un único pago, los empresarios y los contribuyentes individuales se ven obligados a solicitar fraccionamientos de pago a la Administración Tributaria aportando las debidas garantías.

Es habitual igualmente que por descuidos o errores, por ejemplo, en el cómputo de plazos, en notificaciones extraviadas, o por causa en liquidaciones extraordinarias fuera del ciclo ordinario de declaraciones de impuestos; estas solicitudes de fraccionamiento se presenten fuera del plazo voluntario de pago una vez iniciado el periodo ejecutivo.

El hecho de traspasar el límite temporal del periodo voluntario de pago tiene un efecto directo, y es, la imposición de una carga pecuniaria adicional a la deuda tributaria propiamente dicha, que no es otra que un recargo por inicio del periodo ejecutivo. Este recargo puede ser de tres tipos:

  • Un recargo del 5% sobre la deuda si se satisface ésta antes de la notificación de la providencia de apremio. La providencia de apremio es la denominación del acto administrativo que inicia el procedimiento de cobro ejecutivo, y que puede finalizar en un embargo de bienes o dinero en cuenta.
  • Un recargo del 10% sobre la deuda si se abona una vez notificada la providencia de apremio, dentro del periodo voluntario que se abre con la notificación de la misma.
  • Un recargo del 20% sobre la deuda en el resto de casos, esto es, si no se abona la deuda y se procede por ejemplo al embargo de la misma.

En este ámbito, no es infrecuente encontrarse a contribuyentes que habiendo presentado por error una solicitud de fraccionamiento fuera de plazo por unos escasos días, pero en todo caso antes de la notificación de la providencia de apremio, se ven sorprendidos por una liquidación de un recargo del 20% en lugar del recargo reducido del 5%.

El fundamento de esta liquidación del recargo del 20% se basa en un interpretación literal del artículo que regula los recargos del periodo ejecutivo, dado que este artículo (en concreto el artículo 28 de la Ley 58/2003, General Tributaria) dice literalmente al regular el recargo del 5% que procederá “cuando se satisfaga la totalidad de la deuda” antes de la notificación de la providencia, dando a entender que no procede cuando se presente una solicitud de fraccionamiento, al no contener el artículo ninguna referencia expresa ni hacer mención a estas últimas solicitudes (consultas de la Dirección General de Tributos V0831-12, y V0830-12).

Pues bien, existe abundante jurisprudencia en este sentido que manifiesta que las solicitudes de fraccionamiento son asimilables al pago a efectos de la liquidación de los recargos del periodo ejecutivo, lo que viene a significar que el recargo que correspondería en estos casos sería del 5% en lugar del recargo del 20% aplicado con carácter habitual, y el 10% si el fraccionamiento se solicita después de la notificación de la providencia de apremio.

Si alguna vez te encuentras en una situación como esta, y has solicitado fraccionamientos de pago fuera del periodo voluntario de pago, recomendamos solicitar el apoyo profesional preceptivo para recurrir estas liquidaciones de recargos, dado que en caso contrario, abonarás un recargo al que puedes no estar obligado, con el agravante de que ese 10% o 15% adicional puede ser un importe elevado según la cuantía aplazada.

Ramón Bocos Lerma
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

31 de diciembre de 2015: Fecha clave en el devengo del IVA según criterio de caja

El criterio de caja comenzó a aplicarse en enero del ejercicio 2014 y va dirigido a sujetos pasivos cuyo volumen de operaciones durante el año natural anterior no haya superado los 2.000.000 €.

El criterio de caja está aún en vigor y la inclusión en el mismo se realiza bien en el momento del alta inicial o, si es con posterioridad, a través del modelo censal durante el mes de diciembre anterior al año en el que surta efecto.

El objetivo de esta entrada es recordar un hecho importante que tendrá lugar el 31 de diciembre de 2015 y que consiste en que en esta fecha se devengarán, tanto el IVA repercutido como el IVA soportado pendiente de cobrar o pagar desde el ejercicio 2014, como podemos comprobar en el artículo 163 terdecies, Contenido del régimen especial del criterio de caja:

“Uno. En las operaciones a las que sea de aplicación este régimen especial, el Impuesto se devengará en el momento del cobro total o parcial del precio por los importes efectivamente percibidos o si este no se ha producido, el devengo se producirá el 31 de diciembre del año inmediato posterior a aquel en que se haya realizado la operación.”

Al producirse este devengo el 31 de diciembre del 2015, deberán liquidarse las cantidades pendientes en el modelo 303 del cuarto trimestre de 2015 que se presentará en el mes de enero de 2016. Es importante comprobar antes de finales de este año el importe a liquidar, ya que en algunos casos puede suponer un importe considerable. Además, si posteriormente se cobrara o pagara una de estas facturas, ya no requerirá ninguna anotación en el libro registro correspondiente puesto que la operación ya se habrá devengado con anterioridad.

También considero importante reseñar que este hecho se aplica tanto para aquellos en los que actualmente se encuentran incluidos en el criterio de caja como a aquellas operaciones que se realizaron bajo el criterio de caja aunque en el ejercicio 2015 ya no se encuentren incluidos en este régimen especial.

Este hecho era uno de los puntos más controvertidos en la implantación del criterio de caja, ahora podremos comprobar realmente su repercusión, aunque habrá que estudiar y tomar decisiones para futuros ejercicios de forma aislada atendiendo a cada caso de forma particular.

Lidia Planas Martín
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

Todo sobre la deducción de gastos de vivienda para los autónomos

Si eres autónomo y realizas tu actividad en tu vivienda habitual, podrías deducirte parte de los gastos que se producen en ésta y que estén ocasionados por el desarrollo de tu actividad. Para ello vamos a analizar el tipo de gasto, ya que hasta ahora no se habían aceptado por la Agencia Tributaria algunos de ellos, como es el caso de los suministros.

Este es un tema un tanto controvertido, ya que por un lado la Agencia Tributaría no aceptaba dicha deducción por la imposibilidad de demostrar que se utilizaban exclusivamente para la actividad, y por otro lado hay una resolución del TEAR de Valencia a favor de la deducción de dichos gastos en función de los metros afectos, razón por la cual para unificar criterios El Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC) ha clarificado este asunto en la Resolución número 04454/2014/00/00, de fecha 10 de septiembre del 2015.

En mi opinión, para poder llevarse a cabo la deducción, lo primero que debería hacerse es afectar censalmente los metros de tu vivienda que se destina al desarrollo de la actividad, ya que si no se realiza difícilmente sería demostrable a efectos de la Administración.

¿Qué gastos me podría deducir? Para ello vamos a diferenciar dos tipos de gastos:

  • Los derivados de la titularidad de la vivienda,a esto se refiere los gastos de IBI, comunidad de propietarios, amortización del inmueble…etc. y el importe a deducir como gasto sería en proporción a los metros cuadrados destinados al desarrollo de la actividad, y a su porcentaje de titularidad del inmueble.En el caso que la vivienda habitual fuese alquilada, se realizaría de forma análoga, te podrías deducir el importe del alquiler en función de los metros que tuvieras afecto a tu actividad, es muy importante que seas titular del contrato de alquiler.
  • Los gastos correspondientes a suministros, en principio no procedería su deducción atendiendo solamente a los metros afectos a la actividad, pero sí podría servir un criterio combinado de metros con días laborables de la actividad y las horas en las que se ejerce dicha actividad del inmueble, teniendo en cuenta que solamente se podrían admitir la deducción de aquellos gastos que tengan vinculación con la obtención de ingresos y siempre que dicha vinculación resulte acreditada por el obligado tributario.

Una unificación de criterio que puede parecer favorable para los autónomos, ya que anteriormente para deducirte el gasto de los suministros tenías que tener contadores del gasto separados, algo bastante tedioso de llevar a cabo, aunque el importe definitivo a deducir en la mayoría de los casos va a ser muy pequeño.

Fátima Doblas Lara
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP