Cómo recuperar una amortización no deducida en ejercicios anteriores

En ocasiones, nos encontramos ante la situación de que por error, no hemos amortizado un bien que está dado de alta en la contabilidad. Esto puede suceder por varias razones, siendo la más común que tras contabilizarlo, no se haya dado de alta en las fichas de activos.

Si estamos en esta situación, podemos recuperar esa amortización perdida aunque respetando las condiciones que exponemos a continuación.

En primer lugar, dicha regularización deberá hacerse dentro del periodo útil del elemento, entendiéndose ésta de acuerdo con el artículo 1.4 del Reglamento del Impuesto sobre Sociedades (RIS) de la siguiente forma:

“… el período en que, según el método de amortización adoptado, debe quedar totalmente cubierto su valor, excluido el valor residual, excepto que dicho período exceda del período concesional, caso de activos sometidos a reversión, donde el límite anual máximo se calculará atendiendo a este último período…”

Si aún estamos en plazo para poder amortizar el importe correspondiente a ejercicios anteriores, el siguiente paso sería determinar cuál sería el coeficiente de amortización aplicable. Para ello el párrafo 2 del artículo 2.1 del RIS especifica que:

“A los efectos de aplicar lo previsto en el apartado 3 del artículo 19 de la Ley del Impuesto, cuando un elemento patrimonial se hubiere amortizado contablemente en algún período impositivo por un importe inferior al resultante de aplicar el coeficiente previsto en el párrafo b) anterior, se entenderá que el exceso de las amortizaciones contabilizadas en posteriores períodos impositivos respecto de la cantidad resultante de la aplicación de lo previsto en el párrafo a) anterior, corresponde al período impositivo citado en primer lugar, hasta el límite de la referida cantidad.”

A estos efectos cuando se refiere al límite de la referida cantidad y, según la consulta de la DGT 1806/1999, de 6 de octubre, la regularización de la amortización no deducida anteriormente se debe hacer por el mínimo. Para conocer la amortización mínima permitida, habrá que atenerse a lo especificado en el artículo 12 de la Ley del Impuesto sobre sociedades.

Por lo anteriormente expuesto, mi consejo sería que a la hora de regularizar una amortización no realizada en ejercicios anteriores, o bien realizada por un importe inferior se tengan en cuenta las pautas anteriores para no estar deduciendo un importe superior al permitido.

Lidia Planas Martín
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

Gastos de ampliación y mejora versus gastos de conservación y reparación de inmuebles

A continuación vamos a tratar de clarificar la diferencia existente entre gastos de conservación y reparación versus gastos de ampliación y mejora en un inmueble cuyo destino va a ser el arrendamiento.

Son conceptos que inducen a confusión, y en función de la calificación que tengan, su tratamiento fiscal será distinto.

Es muy normal que con carácter previo al arrendamiento de un inmueble, se tengan que realizar obras de mejora o reforma en el mismo, y nos planteamos si son deducibles como gasto corriente del ejercicio, o si por el contrario se calificarían como mayor valor del inmueble y por lo tanto, su deducción vendría vía amortización.

El artículo 13 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas establece los gastos deducibles de los rendimientos de capital inmobiliario, y entre otros, dice que son deducibles los gastos de conservación y reparación en los inmuebles susceptibles de generar ingresos.

Para que el gasto sea deducible lo que se exige es que exista una correlación con la obtención de ingresos. Por lo tanto, aunque las obras se realicen con anterioridad a la puesta en arrendamiento del inmueble, siempre que posteriormente se obtengan ingresos, los gastos en los que se ha incurrido serán deducibles.

Los gastos de conservación y reparación, junto con los gastos de intereses, en cada ejercicio, y para cada inmueble, no pueden exceder de los rendimientos íntegros obtenidos. El exceso podrá deducirse en los cuatro años siguientes.

Se consideran gastos de conservación y reparación todos aquellos que se efectúan con la finalidad de mantener el uso normal del inmueble, siempre que no provoquen la modificación de la estructura del inmueble, ni la superficie habitable de la finca.

A modo de ejemplo, se consideran como gastos de conservación y reparación todos aquellos como el pintado, sustitución de instalaciones eléctricas o de fontanería, sustitución de solería y azulejos, sustitución de puertas y ventadas, etc…

Por el contrario, las cantidades destinadas a la modificación de la estructura del inmueble, a instalar un elemento que no existía con anterioridad, por ejemplo un ascensor, o aumentar la superficie útil del inmueble, tendrán la consideración de gastos de ampliación o mejora, que no serán gastos corrientes del ejercicio, suponiendo un mayor valor del inmueble y que se deducirían vía amortización.

Recordemos que además de los gastos de reparación y conservación, en el caso de inmuebles arrendados, también son deducibles los siguientes:

  • Los gastos de financiación e intereses.
  • Los tributos.
  • Los gastos de administración, portería, jardinería y comunidad.
  • Los gastos jurídicos.
  • Los saldos de dudoso cobro en caso de impago.
  • Los seguros.
  • Los suministros que corran a cargo del arrendador.
  • Las amortizaciones.

Esperamos que os sirva de ayuda el contenido de este post si alguna vez os encontráis con este supuesto.

Isabel Díaz Rosado
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

Tramitación del Libro de Hojas de Quejas y Reclamaciones

Te lo explicamos todo sobre la popularmente conocido como libro de hojas de reclamaciones.

En primer lugar vamos a analizar quién estaría obligado: el artículo 18.1 de la Ley 13/2003, de 17 de diciembre, de Defensa y Protección de los Consumidores y Usuarios de Andalucía dispone que:

“en todos los establecimientos o centros que comercialicen bienes o presten servicios en Andalucía deberá estar a disposición de los consumidores un libro de quejas y reclamaciones, debidamente numerado y sellado por la Administración de la Junta de Andalucía, así como carteles indicativos de su existencia en la forma establecida reglamentariamente”.

Tanto el libro como los carteles indicativos deberán de ajustarse a los modelos establecidos en el Decreto 72/2008, de 4 de marzo, actualizado por última vez mediante Orden de 26 de julio de 2013.

Obtención y requisitos técnicos

Desde el 21 de febrero de 2015, el libro se puede obtener libremente en cualquier centro o establecimiento u organismo que los comercialice cumpliendo los siguientes requisitos técnicos:

  • Se debe de establecer mediante el modelo oficial.
  • En soporte papel formato A4 (210 X 297 MM) apaisado y con gramaje de 60 gr/m2.
  • Estará compuesto por un juego de impresos autocalcables por triplicado, tintas (negro + verde Pantone 356).
  • Todos los impresos deben de estar autenticados por el código de barras establecido reglamentariamente.

Hasta esta fecha era obligatoria su obtención en los servicios provinciales de consumo pagando la correspondiente tasa mediante el modelo 046.

Sistema de hojas electrónicas de quejas y reclamaciones

El empresario del centro o establecimiento podrá solicitar su adhesión al sistema de hojas electrónicas de quejas y reclamaciones a la Consejería competente, no es de carácter obligatorio, y el hecho de estar adherido no le exime de la obligatoriedad de disponer del libro en papel.

Procedimiento por parte del empresario o titular del centro o establecimiento en caso de reclamación

El empresario o titular del centro o establecimiento deberá de entregar de forma obligatoria, inmediata y gratuita el impreso al consumidor que lo solicite y en el mismo lugar donde se hayan producido los hechos, excepto para aquellas prestaciones de servicios que se realicen en lugar distinto al centro de trabajo, cuya entrega se efectuará en el lugar donde se produzca la venta o prestación.

Ambas partes deberán firmar dicha hoja, quedándose el empresario con el ejemplar para la parte reclamada y entregando al reclamante los ejemplares para la Administración y para la parte reclamante.

El empresario o titular del centro deberá contestar por escrito al consumidor en el plazo de diez días hábiles a partir de la recepción del impreso, el incumplimiento de dicho plazo conllevará una infracción por no responder en plazo las quejas y reclamaciones que presenten los consumidores. Art.71.8.3º Ley 13/2003 de 17 de diciembre, calificada inicialmente como leve, salvo excepciones que podrían calificarse como graves o muy graves, el art.74 de la misma ley regula la cuantía de las multas:

“Artículo 74 Cuantías de las multas
Las infracciones serán sancionadas con multas comprendidas entre los siguientes importes máximos y mínimos:
a) Infracciones muy graves: entre 30.001 y 400.000 euros.
b) Infracciones graves: entre 5.001 y 30.000 euros.
c) Infracciones leves: entre 200 y 5.000 euros.”

La entidad reclamada deberá de conservar las hojas de quejas y reclamaciones recibidas, así como la contestación efectuada a los reclamantes, al menos durante cuatro años, a disposición de la inspección de consumo o el órgano competente. Si estás obligado, esperamos haberte ayudado con este post.

Beatriz Gaspar García
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP