Deducción por inversión de beneficios en el Impuesto de Sociedades

La Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores regula una nueva deducción en el Impuesto sobre Sociedades por inversión de beneficios.

Se establece una nueva deducción por inversión de beneficios en la adquisición de elementos nuevos del inmovilizado material o inversiones inmobiliarias afectos a actividades económicas. La deducción será del 10 % de los beneficios del ejercicio que se inviertan, sin incluir la contabilización del Impuesto de Sociedades. O del 5% si la empresa aplica el tipo de gravamen reducido por mantenimiento o creación de empleo de la disposición adicional 12ª del texto refundido de la Ley del Impuesto de Sociedades. En los supuestos de consolidación fiscal, la inversión puede realizarla cualquier entidad.

La deducción se podrá aplicar para ejercicios iniciados en 2013. La inversión se entiende efectuada con la puesta a disposición. El plazo de la inversión debe situarse entre el inicio del periodo impositivo en el que se obtienen los beneficios objeto de inversión y los 2 años posteriores. Es posible solicitar un plan especial de inversión aprobado por la AEAT a propuesta del sujeto pasivo.

La deducción se practicará en la cuota integra correspondiente al periodo impositivo en que se efectúa la inversión. Los elementos de inversión deberán permanecer durante un plazo de 5 años, salvo pérdida justificada o reinversión en caso de transmisión por el Valor neto contable. Hay que tener en cuenta que la deducción resulta incompatible con la deducción por reinversión de beneficios extraordinarios. La información debe exponerse en la memoria.

Esperamos que os haya resultado útil. Os dejamos con un ejemplo:
Beneficios antes de tributación (BAT) = 2.000, exención art. 21 LIS = 500, inversión = 1.000
BAT = 2.000
Exención art. 21 LIS = -500
Base imponible = 1.500
Cuota al 30% = 450
BAT tributados / BAT total = 1.500 / 2.000 = 0,75
Base de deducción = 1.000 x 0,75 = 750
Deducción inversión 10% x 750 = -75
Cuota a pagar = 375

Juan Manuel Toro Fernández
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

Las compras intracomunitarias

El hecho de realizar una compra intracomunitaria por empresas o autónomos era algo relativamente poco frecuente hace unos años y, a veces, concentrado en determinados sectores. Sin embargo, como consecuencia de la internacionalización de los mercados es algo absolutamente normal y habitual hoy día.

Por ello, en esta entrada voy a recordar las condiciones que se deben cumplir para que una compra intracomunitaria esté exenta y las obligaciones que hay que cumplir. Para ello, en primer lugar, vamos a recordar el concepto de compra intracomunitaria de acuerdo con el artículo 15.Uno de la Ley del IVA:

“Se entenderá por adquisición intracomunitaria de bienes la obtención del poder de disposición sobre bienes muebles corporales expedidos o transportados al territorio de aplicación del impuesto, con destino al adquirente, desde otro Estado miembro, por el transmitente, el propio adquirente o un tercero en nombre y por cuenta de cualquiera de los anteriores.”

Del mismo se deduce, que la mercancía debe salir de un estado miembro hacia otro, es decir, tiene que haber un transporte de un país a otro. Por ello juega un papel importantísimo la conservación del justificante de dicho transporte, siendo indiferente si el mismo tuvo lugar por parte del vendedor o del comprador.

Otra de las condiciones imprescindibles, es que ambos dispongan del NIF intracomunitario. Para operar con empresarios de otros países de la Unión Europea, hay que solicitar el alta en el Registro de Operadores Intracomunitarios. La solicitud se realiza a través del modelo 036. Es recomendable presentar un escrito junto al 036 explicando la razón por lo que lo necesitas y algún tipo de justificante como un contrato o un presupuesto para prevenir un requerimiento de la Agencia Tributaria y además suele agilizar la resolución.

Si cumples todos los puntos expuestos anteriormente, el último paso será incluir dicha operación en la declaración de IVA correspondiente al trimestre en que ha tenido lugar la compra. Asimismo, deberás informar en el modelo 349 “Declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias”.

Lidia Planas Martín
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP

Compensación de pérdidas o base imponible negativa

A continuación vamos a detallar en qué se basa la compensación de pérdidas, los plazos de compensación y la cuantía a compensar, regulado en el artículo 25 del Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades (LIS).

La compensación de pérdidas es el derecho que tienen los sujetos pasivos a compensar el resultado de la declaración del Impuesto sobre Sociedades con las bases imponibles negativas de ejercicios anteriores y, de esa manera, minorar la cuota a pagar o generar un resultado negativo por el que tendría derecho a la devolución de los pagos fraccionados y de las retenciones e ingresos a cuenta generadas durante el ejercicio.

El derecho a la compensación pertenece a la sociedad que lo genere, excepto en el caso de disolución por fusión o escisión total acogidos al régimen especial donde el derecho pertenecería a la sociedad adquiriente.

El plazo de compensación ha sufrido numerosas modificaciones en los últimos años, siempre con tendencia a ampliar el plazo, por lo que existen dos tipos de regímenes de compensación que resumimos a continuación:

  1. Régimen general: Las bases imponibles negativas de un período determinado pueden ser compensadas con bases imponibles positivas generadas dentro de los dieciocho años inmediatamente sucesivos (con anterioridad al 1 de enero de 2012 su límite era de quince años). Este plazo también se puede aplicar a las bases imponibles negativas pendientes de compensar al inicio del primer período impositivo iniciado a 1 de enero de 2012, con independencia del ejercicio en que se generó.
  2. Régimen especial: Para las entidades de nueva creación el plazo será de dieciocho años desde el primer período en que la renta sea positiva, entendemos por entidad de nueva creación aquellas que se constituyan por primera vez, sin incluir a aquellas sociedades creadas a través de una operación de fusión y a la cual se le transmite el patrimonio empresarial del resto.

La cuantía a compensar se puede aplicar dentro de unos límites:

  • No puede exceder de la renta positiva de dicho ejercicio, una vez tenidos en cuenta los ajustes al resultado contable.
  • No puede superar el importe acumulado de las bases imponibles negativas generadas en los últimos dieciocho años pendientes de compensar.
  • Para los ejercicios iniciados en 2011, 2012 y 2013 y prorrogado recientemente para 2014 y 2015, cuando el Importe Neto de la Cifra de Negocios (INCN) sea > a 6.010.121,04 euros, existen otras limitaciones:
    • INCN < a 20.000.000,00 euros: No hay limitación.
    • INCN = 20.000.000,00 y < a 60.000.000,00 euros: Límite del 50% de la Base Imponible del período antes de compensar (75% para períodos impositivos iniciados en 2011).
    • INCN = 60.000.000,00 o > 60.000.000,00 euros: Límite del 25% de la Base Imponible antes de compensar (50% para períodos impositivos iniciados en 2011).

Por último y como recomendación hay que tener en cuenta que de acuerdo al artículo 25.5 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades:

“El sujeto pasivo deberá acreditar la procedencia y cuantía de las bases imponibles negativas cuya compensación pretenda, mediante la exhibición de la liquidación o autoliquidación, la contabilidad y los oportunos soportes documentales, cualquiera que sea el ejercicio en que se originaron.”

Es decir, hay que guardar como oro en paño toda la documentación que acredite la procedencia de las bases negativas de períodos prescritos en períodos no prescritos, de lo contrario no serían compensables.

Beatriz Gaspar García
Emede y Asociados Asesores Tributarios, SLP